Sobre el Festival COMPARTE: análisis general de obras de arte zapatistas.

  • Después de compartir el comparte con los maestros en el bloqueo de Chiapas, de asistir al Festival CompARTE en el CIDECI y de viajar a cada uno de los cinco caracoles zapatistas, GIAP (Grupo de Investigación en Arte y Política) prepara actualmente un texto sobre cómo percibió la participación y las propuestas artísticas de las comunidades zapatistas durante el desarrollo del Festival en los Caracoles. El siguiente es un extracto de ese ensayo. 
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Danza- performance sobre la “Marcha del Silencio” representada por un grupo de jóvenes del Caracol Roberto Barrios.

El EZLN es una guerrilla que desde sus inicios en la clandestinidad incorporó el elemento cultural en sus cuadros militares. Contaba el finado Subcomandante Marcos que en los años ‘80 en los rigores de la selva, se daban el tiempo y el espacio para crear piezas de teatro o leer poesía. Con el tiempo y alentados por la práctica cultural habitual de las comunidades indígenas, la milicia realizaba ya no sólo canciones o piezas teatrales sino que hasta simulaban programas de televisión para ellos mismos.

El zapatismo, entonces, no solo es una estructura política – poética (como hemos comentado en nuestros escritos anteriores) sino que es también un diseminador de micro estéticas asentadas tanto en la milicia como en las comunidades bases de apoyo, a través de obras de arte de carácter muy definido. Este germen cultural (prácticas artísticas pre- existentes en los pueblos antes del inicio del EZLN, más el interés particular de la guerrilla por las creaciones culturales) es lo que seguramente explica el enorme volumen de propuestas de arte que concurrieron a la convocatoria del Festival Comparte en su llamado interno a las comunidades.

Lo que anteriormente hemos llamado “producción estética interna del zapatismo”, mostró en las participaciones de cada una de los 5 Caracoles una notoria continuidad formal y temática, como si fueran parte de un programa de contenidos preestablecido (algo que en ningún caso podemos afirmar ni confirmar). Al respecto, es más factible sostener que en el movimiento zapatista, al no obedecer al individualismo romántico que exalta el sistema neoliberal en las artes (por ejemplo en sus formas de ficción subjetiva, ansiedades modernas y dudas existenciales), los temas son naturalmente colectivos, autónomos y referidos a su propia historia de liberación.  

Con leves diferencias en la calidad de la ejecución (unos lograban mejor que otros la conclusión de la propuesta artística), podemos englobar las prácticas de arte zapatista en las siguientes disciplinas: teatro, danza, música, poesía, pintura y escultura, más una muy interesante pero aún escasa presencia de la performance.  

A la vez, se puede proponer una línea de contenidos que es al mismo tiempo una línea temporal y narrativa. Un primer eje aborda el Pasado, representado principalmente por el teatro y la danza. En este espacio temático/temporal, se reflejaron las cosmologías indígenas de los abuelos y los antepasados mayas, principalmente en danzas de carácter ritual para la agricultura, la lluvia y la fecundidad de la tierra, acompañados de música repetitiva y elementos naturales como hojas, maíz y fuego. También en esta circunscripción, ubicamos las obras de teatro donde se relató la explotación colonial, latifundista y partidista. Con la participación de comunidades enteras, estas puestas en escena de larga duración (un promedio de 2 a 3 horas, con diálogos y escenas de tiempo real, es decir, en función del tiempo correlativo a lo representado) detallan los abusos y atrocidades sufridas por los pueblos chiapanecos antes del Zapatismo.      

Mención aparte merece el género musical del corrido mexicano, cuyos más conocidos representantes, “Los Originales de San Andrés”, cuentan la historia de la organización clandestina, del levantamiento zapatista y de los principales hitos milicianos, con fecha, nombre y lugar. por ejemplo, su canción más popular comienza así: Primer día de enero, año del 94….

El segundo espacio temático/temporal es la línea que aborda el Presente. Son aquellas creaciones destinadas a contar cómo se practica la autonomía, cómo deciden y laboran las JBG, los colectivos de trabajo, cómo se vive la resistencia diaria, cómo se forman los promotores de salud y educación, etc. Representados estos temas también mediante obras de teatro, donde se demostraba expresamente cada paso de los procesos autonomistas y se ejemplificaba en el Realismo desde la venta de ganado hasta la instalación de las tiendas de productos, así como se satirizaba a partidistas, paramilitares y medios de comunicación de paga.

En este conjunto también incluimos las pinturas, disciplina que refleja los procederes del proyecto autónomo: escenas de milpas de trabajo colectivo se funden con imágenes de resistencia ante la presencia militar, en composiciones atiborradas dispuestas en el plano abierto sin la perspectiva de profundidad clásica, llenos de color, similares a los conocidos murales zapatistas pero incluyendo más dibujo, más elementos, más información visual. Estas pinturas fueron realizadas en equipo, en colectivo, como todas las piezas de arte zapatista y eran presentadas en el escenario del festival con una detallada descripción de cada escena y cada elemento. Destacó la representación frecuente de la Hidra Capitalista, concepto que se adhiere al vocabulario zapatista en años recientes y que ejemplifica al monstruo de mil cabezas del capitalismo salvaje.  

También en esta clasificación de espacio/tiempo cabrían las esculturas, piezas de tamaño mediano que eran exhibidas en los templetes del espectáculo, realizadas en materiales disponibles en las zonas zapatistas como madera, mimbre y barro. Representaban a los propios zapatistas o a sus herramientas de trabajo diario.

En el orden del Futuro, cabrían principalmente las alabanzas sobre la autonomía zapatista, que se oyeron en declamaciones de poemas. Estas presentaciones orales de una o más personas proyectan en la poesía los caminos de la autonomía en base al esfuerzo del ser colectivo, la fuerza de las mujeres y el respeto por la madre tierra.

Un poema que particularmente llamó nuestra atención fue presentado en el Caracol Morelia. Titulado Colectivo, cada letra era vestida y presentada por un zapatista quien declamaba un texto sobre un concepto relacionado a la respectiva letra (C: comunidad, O: organización, L: Libertad…) hasta formar la palabra total: C-O-L-E-C-T-I-V-O. Nos recordó las formas de las exaltaciones al Estado soviético o chino.

Fuera de tiempo ubicamos las performances que son también meta análisis de la estética zapatista: una fue la irrupción en el terreno bajo el escenario de Morelia de dos bases de apoyo representando a los dos “Subs”, Galeano y Moisés, cruzando de un lado a otro y reproduciendo un diálogo sobre el caminar zapatista.  

Las otras dos performances que vimos fueron particularmente potentes y pertenecen al mismo grupo de jóvenes zapatistas del Caracol Roberto Barrios. Una consistió en la cita a la “Marcha del Silencio” (esa gran performance multitudinaria que los zapatistas realizaron el 21 de diciembre del 2012). Danzando en circulo al compás de un sonido ritual, los chicos se basaron en registros fotográficos fáciles de identificar para representar las siluetas zapatistas más icónicas de esa jornada memorable.

La siguiente presentación performática mantuvo la estructura de la danza de carácter ritual con elementos coreográficos basados en imágenes visuales de los medios de comunicación alternativos. En este segundo caso, se citó el Homenaje al Maestro Galeano, puntualmente la ceremonia de colocación de piedras en su tumba del Caracol de la Realidad, evento que ocurrió el 24 de mayo del 2014. Girando en círculo, los chicos fueron colocando piedras en la tumba donde, de manera extraordinariamente simbólica, la foto del maestro Galeano fue sustituida por la del Subcomandante Galeano.

Estos dos últimos actos fueron realmente extraordinarios en riqueza de contenidos, portadores de múltiples capas de lectura estética. Una verdadera bomba semiótica para el arte del futuro.  

Al final del día, podemos sostener que, Uno, el arte zapatista está cumpliendo la doble función de, por un lado, narrar oralmente su historia para el ejercicio de la memoria colectiva, y por otra parte, de preservar y pedagogizar sobre la praxis cotidiana de la autonomía. Ambos elementos son adherentes a la tradición cultural indígena maya y responden a la necesidad de resistencia a largo plazo en el contexto contemporáneo.    

Dos, que el arte zapatista acudió al Festival en una estrategia de movilización de masas donde no hubo una pre selección tendiente a definir quién era mejor artista que otro; más bien, se establece formalmente que sobre el rol múltiple del zapatista (que es campesino, promotor, miliciano y artista también al mismo tiempo) no hay parámetros definitorios ni clasificaciones académicas o eurocentristas válidas de aplicar.

Tres, que el arte zapatista es descolonizado, no elitista, no profesional, no mercantilizado, y que ha confirmado la constitución de una estructura poética autónoma profundamente política.

Continuará… 

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(Entrevista) Adherentes de la Sexta desplazados de la comunidad de Shulvo, Zinacantán, ocupan la Plaza de la Resistencia en San Cristóbal de las Casas.

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Con cortes de energía eléctrica y del suministro de agua, además del robo de sus celulares, comenzaron los hostigamientos en la localidad de Shulvo, Municipio de Zinacantán, Chiapas, contra 9 familias adherentes a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona. Forzados por la violencia a retirarse de sus casas y abandonar sus milpas y pertenencias, con amenazas como “los vamos a colgar y desaparecerlos porque el gobierno no quiere gente organizada” desde principios de diciembre del 2015 viven hacinados en San Cristóbal de las Casas. Desde el 3 de febrero ocupan el área norte de la Plaza de la Resistencia, a los pies de la Catedral que por estos días se engalana para la visita del Papa Francisco.

GIAP se acercó hasta el campamento para conversar con el representante de las familias desplazadas, Juan Pérez Pérez, del Municipio Autónomo Vicente Guerrero:

GIAP: Cuáles son los antecedentes del este conflicto?

JP: Nosotros somos adherentes de la Sexta y desplazados, somos 47 personas entre todas las familias, contando chicos y grandes. Los priístas de Shulvo no quieren gente organizada, por eso empezaron a quebrar mi casa y mis vehículos, dos vehículos quedaron ahí con mi casa, todo lo rompieron. Nos corrieron con palos y piedras, mi familia se fue a las 08:30 de la mañana y yo me quedé adentro encerrado, ahí estuve dos días y dos noches encerrado sin tomar nada de alimento hasta que mi esposa logró sacarme con el fiscal del ministerio público en la tarde del día 11 de diciembre.

Estamos en plantón porque no hay solución, ni el presidente municipal no quiere resolver ni el delegado de gobierno tampoco y por eso estamos acá en la lucha indefinida hasta que haya solución: queremos retornar a nuestra casa, que nos pague el daño, que se castigue al culpable también.

GIAP: ¿Hace cuánto tiempo que ya venían sufriendo los hostigamientos?

JP: Ya desde ahorita sale dos meses , desde el 9 de diciembre estamos rentando cuarto aquí en San Cristóbal con todas mis familias, 32 personas estamos rentando casa aquí y aparte quedaron 15 personas ahí en la comunidad y ahora queremos retornar y que haya solución, ojalá que tarde o temprano, mañana, haya solución.

GIAP: Cuál es la participación de la CFE (Compañía Federal de Electricidad) en el proceso de expulsión?

JP: Se nos cortó la luz el 3 de noviembre con la comisión y todo el grupo de priístas en Shulvo. Después de 35 días sin electricidad compramos un cable y pedimos permiso en los DDHH, pero ya el 9 de diciembre nos cortaron el suministro de nuevo, ahí el Mariano Pérez (agente municipal de Shulvo) y Mariano Ruiz Vázquez (suplente) empezaron a tirar piedras, a romper nuestra casa y vehículos.

pareja

GIAP: Cómo es la relación entre familias de priístas y familias de adherentes en su comunidad?

JP: Es que no quieren que se organice la gente , somos de la Sexta Declaración, Municipio Autónomo Vicente Guerrero, por eso solamente nos rompieron la casa.

GIAP: Y ahora mismo qué está pasando con su casa y con sus tierras?

JP: Ahí quedaron mis 40 pollos, 15 guajolotes, 5 gansos, 5 patos, 10 conejos , todos mis animales quedaron ahí , mi señora está preocupada por los animalitos, además estaban listos para vender en diciembre pues. Pero nos corrieron de la comunidad con palos y piedras, ahí quedó todo mi maíz. Salimos con lo puesto.

GIAP: Y piensa que están las condiciones para la paz en su comunidad?

JP: Yo quiero paz y libertad y solución pronto, si no hay solución aquí estamos en plantón.

GIAP: Si pudieran regresar a sus tierras, qué condiciones deben darse para poder permanecer ahí en paz?

JP: Pues que haya garantías, que nos paguen el daño y que entremos en la comunidad sin multas que nos quieren cobrar.

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NO ES SOLO LA OBRA SINO TAMBIÉN SU SISTEMA: EL ARTE QUE NOS INTERESA

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Hace días que intentamos comunicarnos con él y no lo logramos; pero no porque él tenga un ego desmedido o una agenda muy apretada, sino porque vive en una zona aislada donde no hay señal de celular y viene muy de vez en cuando a la ciudad, a San Cristóbal de las Casas, a dejar sus pinturas.

“Él” es Camilo, su nombre de chapa, un pintor zapatista perteneciente al área coordinada por el Caracol Morelia, en Chiapas.

Hay varias cosas que desde ya, todavía sin conocerlo, nos interesan de su posición como artista y desde luego, de su obra. Una de esas es, precisamente, que no conocemos su cara ni su nombre verdadero. Claro, a Bansky tampoco (dirán algunos), pero a Camilo no se le conocerá la cara ni el nombre como tampoco a los demás miles de miles bases de apoyo de las comunidades zapatistas.

No es por tanto una decisión de posicionamiento estratégico particular, sino que un hábito de protección y al mismo tiempo de identificación, establecido hace décadas ya por el EZLN.

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Camilo es también, con certeza, un campesino a tiempo completo; puede ser que trabaje en la milpa, o sea chofer de camión zapatista. Tal vez es promotor de salud o de educación. Lo que sí es que no será un artista de tiempo completo y tampoco es uno que haya sido formado en la academia. Su vida está inserta en el trabajo comunitario y asi mismo es como entiende la pintura.

Pues también nos llama la atención que él no es un pintor solitario; su obra siempre aparece expuesta a la venta junto con la de sus hermanos, padre y tío (Bruno, Eduardo, Tomás y Josué, respectivamente).

En todos ellos la misma iconografía se repite, pareciendo establecida a priori y de antemano como una plantilla de multiplicación de fácil identificación: caminos que nacen desde ruinas mayas, planetas tierras con paliacates, maíces, flores, lunas y caracoles con pasamontañas y frases cortas de la poética zapatista.

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Todos esos paisajes simbólicos están siempre reproducidos en pequeños formatos de 10 x 10cm o 20 x 20 cm, como máximo.

Intuimos que bajo ese esquema de la repetición pervive el ancestral esquema comunicativo del arte pre hispánico y de la artesanía contemporánea, es decir, el de vehicular bajo un sistema de signos estable un mensaje estable.

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NUESTROS PRÓXIMOS EVENTOS

Visita a San Cristobal de las Casas, México: agosto. HECHO

Escuelita Zapatista por la Libertad, Chiapas, México: 12 al 17 de agosto. HECHO.

Conferencia “Leer un video” en XI Bienal de Nuevos Medios, Santiago, Chile: Viernes 4 de octubre 12 pm. Asistencia gratuita, más info en www.bienaldeartesmediales.cl 

Conversatorio con cupo limitado en CRAC, Valparaíso, Chile: Miércoles 9 de octubre, 17 a 20 hrs. Inscripciones en contacto@cracvalparaiso.org 

PROXIMAMENTE AVISAREMOS DE FECHAS EN TEMUCO, CHILE. 

★ PERCHÉ GLI ALUNNI HANNO AVUTO UN VOTÁN

Di Natalia Arcos

(Si ringrazia per la traduzione EZLN Italia) 

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Uno dei componenti della Escuelita Zapatista durante il primo corso del primo livello de “La Libertà secondo gli Zapatisti”, è stata l’assegnazione di un votán per ogni alunna o alunno invitato. Abbiamo saputo di questa disposizione attraverso un comunicato del Subcomandante Marcos, pubblicato qualche settimana prima dell’inizio di questa esperienza. La maggior parte di noi non aveva sentito questo termine prima di allora. Descritto in parole dal Sup come “guardiano e cuore del popolo”, o “guardiano e cuore della terra”, o “guardiano e cuore del mondo”, sembra essere un antico termine dei maya, tan vecchio come l’origine del tempo.

In pratica, il votan è stato lo/la zapatista (uomo o donna, secondo il genere dell’alunno/a) che ci ha accompagnato dall’inizio fino alla fine della permanenza nella escuelita. Questi votán sono diventati la nostra ombra durante tutto il giorno in tutte le attività: alzarci, mangiare, lavarci, leggere, cucinare collettivamente, conversare fino a tardi… alcuni alunni hanno condiviso anche l’abitazione e dormito con il proprio votán a fianco. Erano accompagnatori, ma personalmente credo che al tempo stesso fossero le guardie che controllavano, ad esempio, che gli alunni non rubassero né consumassero alcool né droghe, elementi vietati nelle zone autonome. Neppure che scattassimo foto ai compagni senza i loro passamontagna. Non si sa mai qualche infiltrato o malintenzionato, per cui condivido la necessità di un intermediario-vigilante-assistente tra l’alunno invitato e la comunità che li ha accolti.

Tuttavia, di recente mi sono imbattuta in una leggenda che mi ha dato una visione più profonda e bella della idea di un votán. Al di là del suo ruolo di accompagnatore, il votán sarebbe la controparte di ognuno di noi, una versione di noi stessi, ma all’interno dell’esperienza zapatista quotidiana; e nel contempo, noi siamo le loro versioni di “lì fuori”. Un votán è il volto “interno” e, quelli venuti da fuori, formeremmo il volto “esterno” del movimento zapatista. Il legame tra un votán e un alunno costituisce quindi un corpo unico e doppio al tempo stesso: il votán guarda verso dentro della comunità autonoma e vive il suo zapatismo nella costruzione del Buon Governo. L’alunno guarda verso fuori, e come aderente alla Sesta dichiarazione della Selva Lacandona, vive come può (o sente) lo zapatismo in qualsiasi luogo del mondo, in contesti di capitalismo puro e duro. Insieme, il votán e l’alunno, si trasformano in Zapata, nello Zapatismo, così come ci spiega la leggenda che condivido qui di seguito:

“Tante storie fa, quando i primi dèi, quelli che crearono il mondo, si aggiravano ancora nella notte, dicono che c’erano due dèi, Ik’al e Votán, che venivano da uno solo. Voltandosi uno, si mostrava l’altro; voltandosi l’altro, si mostrava uno.

Erano opposti. Uno luce era, come mattino di maggio nel rio. L’altro era oscuro, come notte di freddo e caverna. Erano la stessa cosa. Erano uno entrambi, perché l’uno faceva l’altro.

“Camminiamo”, disse l’uno che due era. “Come?”, chiese l’altro. “Per andare dove?”, chiese l’uno. E si accorsero che così si muovevano un po’, prima per chiedere come, e poi per chiedere dove.

Da allora gli dèi camminano con domande e non si fermano mai; mai arrivano e mai se ne vanno. E allora così appresero gli uomini e le donne veri che le domande servono per camminare, non per restare fermi. E, da allora, gli uomini e le donne veri per camminare domandano, quando arrivano dicono addio e quando se ne vanno salutano con un ciao. Non stanno mai fermi.

Dal tanto andare insieme, Ik’al e Votán, appresero che erano la stessa cosa e che potevano diventare uno solo di giorno e di notte, e quando arrivarono qui, si fecero uno e si misero il nome di Zapata; e disse Zapata che fin qui era arrivato e qui venivano per incontrare la risposta di dove porta il lungo cammino, e disse che sarebbe stato a volte luce, a volte oscurità, ma che erano la stessa cosa, il “Votán Zapata” e il “Ik’al Zapata”, il Zapata bianco e il Zapata nero, e che erano entrambi lo stesso cammino per gli uomini e le donne veri”.

(Estratto libero da “I racconti del Vecchio Antonio”, libro del Subcomandante Marcos)