DE LA AUTONOMÍA ZAPATISTA A LA AUTONOMÍA MAPUCHE: UN CAMINO LIBERTARIO QUE UNE EL SUR DE MÉXICO CON EL SUR DE CHILE.

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Un día lunes del mes de Octubre recién pasado, GIAP sostuvo un encuentro con secciones del movimiento Mapuche en el Consejo de Todas las Tierras (CTT) en la ciudad de Temuco, Región de la Araucanía, Chile. El evento se contextualizó dentro de la Escuela de Autogobierno que el CTT organiza periódicamente para discutir temáticas relacionadas con el desarrollo de sus propias formas de autonomía y política independiente.

De hecho, en los últimos años, las ideas de autodeterminación han ido asumiendo una creciente importancia dentro del movimiento, abriendo nuevas perspectivas políticas e intelectuales que se encuentran bien resumidas en el recién publicado (marzo 2013) libro del investigador chileno Tito Tricot, “Autonomía Mapuche”, donde traza un perfil de lo que podría genéricamente denominarse Nuevo Movimiento Mapuche Autonomista.

Así mismo, cabe señalar que en enero de 2013, los mapuche han publicado su “Manifiesto del Cerro Ñielol”, por el que a través de una serie de puntos, anunciaron su intención de definir y levantar a mediano plazo un proyecto autónomo y de autogobierno (link).

De aquí surgió el interés por GIAP y la invitación a participar en la Escuela de Autogobierno con el objetivo de discutir el desarrollo de la autonomía zapatista, teniendo en cuenta tanto nuestros propios planteamientos (en parte discutidos en el Diálogo n.1), como nuestra reciente experiencia en la “Escuela Zapatista por la Libertad” en el Caracol III- La Garrucha, Chiapas.

Aclaramos desde luego que nuestra intención fue discutir abiertamente el proyecto autónomo zapatista sin retórica propagandística (es decir, aceptando la presencia de contradicciones dentro de él)  ni con la pretensión de sustituir a los compas zapatistas, siendo conscientes de la parcialidad y subjetividad de nuestros conocimiento y visión. Asimismo, hemos intentado discutir el zapatismo no como un “modelo” que pueda ser reproducido de manera exacta por el movimiento mapuche, sino más bien como una experiencia singular que eventualmente les puede proporcionar nuevos puntos de vista e inspirarlos en su práctica política. En otras palabras, como adherentes a la Sexta y participantes de la escuela zapatista, hemos querido ser esas semillas de las que recién habló Raúl Zibechi, semillas que encontrando terrenos fértiles puedan volverse brotes de Autonomía.

Además, como grupo de investigación nos interesaba también conocer qué percepción del zapatismo tienen los mapuche y cómo ésta se relaciona con su propia existencia y práctica política.

En nuestra presentación (cerca de 40 minutos) se introdujo la historia del movimiento zapatista desde 1983, delineando algunas de las fechas más importantes de su camino. En particular, hemos querido compartir con los participantes la creatividad y las transformaciones que el zapatismo ha vivido a partir de los años de clandestinidad, el levantamiento, la lucha armada y el desarrollo de los Caracoles y el Gobierno Autónomo. 

En seguida, se habló entonces de cómo se vive organizadamente en las bases de apoyo zapatistas, de cómo se construye autonomía en la interacción cotidiana desde abajo; les proporcionamos información sobre la educación autónoma, el trabajo colectivo, y de muchos otros elementos prácticos concretos, como la disciplina con respecto al alcohol y las drogas en territorio autónomo. Finalmente, se proporcionó una descripción del funcionamiento y elección de las autoridades en los tres niveles de gobierno autónomo zapatista, guiados por los 7 principios del “mandar obedeciendo”, y la división por zonas –etnias de los 5 Caracoles dentro de la región de Chiapas.

La parte más interesante del encuentro fue obviamente lo que vino a continuación. Durante casi 3 horas nos dedicamos a intentar responder un gran número de preguntas, la mayoría de ellas de un sentido práctico que nos asombró. Palpamos entonces, al mismo tiempo, la realidad concreta de lo que debe cambiar o resolverse cotidianamente y el sueño colectivo de una utopía posible.  

A grandes rasgos, y luego de mucha conversación, quedaron en evidencia las diferencias de contexto entre ambos proyectos, en especial a lo que refiere a la intervención estatal en zonas indígenas. Si por un lado el Estado Mexicano ha sido el gran ausente histórico de las zonas altas de las montañas y selvas del sur del país (abandono legal, salubre y pedagógico, entre otros componentes), el Estado Chileno comprendió tempranamente, y muy por el contrario, que mientras mayor penetración realizara al interior del territorio indígena, más fácilmente absorbería y disolvería a la nación mapuche bajo la “nacionalidad” chilena. Por ejemplo, si el indígena zapatista hasta hace muy pocos años no tenía acceso a vacunas o a escuelas para sus niños, pues ni siquiera eran contabilizados por el censo, entonces sus demandas originales se establecieron en principio como dirigidas hacia el Estado Mexicano; en cambio, el mapuche tiene una escuela “chilena” en cada zona, y cada niño no sólo recibe sus vacunas sino que es inscrito con nacionalidad chilena. Es decir, el mapuche debe desprenderse de una penetración totalitaria del Estado Chileno. Y esa es una parte enorme de su desafío autónomo: ¿renunciamos a la nacionalidad? ¿dejamos de tener RUT? ¿nos censamos entre nosotros? ¿vamos o no vamos por el reconocimiento internacional? Esas son parte de las preguntas…preguntas sin respuestas absolutas.

Otro factor muy relevante de diferencia es el territorio, tanto por sus características geográficas como dimensionales. El EZLN domina aproximadamente la mitad de la región de Chiapas, es decir, algo así como 1/9 del territorio mexicano. El territorio mapuche ancestral corresponde a más de 1/3 del territorio chileno. Ese sólo dato genera mayor confrontación y alerta por parte del Estado Chileno con respecto a cualquier movimiento insurrecto mapuche. Otro elemento diferenciador, decíamos, es la geografía del paisaje: el EZLN cuenta con densas selvas e intrincadas montañas para la clandestinidad de su organización. El pueblo mapuche vive o en zonas pobladas, o en áreas desertificadas progresivamente y con altísimos umbrales de vigilancia.

Está a la vista entonces que los procesos autonómicos serán diversos como diversos son los contextos; pero el camino hacia la Autonomía ya ha comenzado, y es un camino inevitable cuando se comprende profundamente que el rechazo al Estado es el rechazo al Capitalismo y sus barbaries.

GIAP

Noviembre 2013.  

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3 pensamientos en “DE LA AUTONOMÍA ZAPATISTA A LA AUTONOMÍA MAPUCHE: UN CAMINO LIBERTARIO QUE UNE EL SUR DE MÉXICO CON EL SUR DE CHILE.

  1. Pingback: Article about Zapatismo on Russian magazine “Vlast” based on interview to GIAP | GIAP

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